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Lunes 9 de abril

Bajo del refugio de Amitges recién acabada la Semana Santa y empiezan mis vacaciones alpinas. Ya tenía ganas de comenzar esta semana de monte con gente que disfruta de las cosas sencillas de la vida, el olor a calcetines sudados y los ocasos de la montaña. Paso por casa a coger los trastos y corriendo a casa del Mitxi, donde ultimamos los detalles y preparamos la furgo. De comida paella. Fantástico!

Salimos de Sort con Jan y en Puigcerdà recogemos al Early y al Friki, para entrar en los atascos de Semana Santa. Tras 10 horas de viaje llegamos a Pralognan donde Mitxel y Carol nos esperan en el hotel A+ con una habitación fantástica. Luky y Montse duermen en la furgo.

Martes 10 de abril, punta de La Rechasse, 3212 m.

Tras desayunar, montar trastos y fotos con la estatua de la cabra, comenzamos a subir foqueando por las pistas hasta que tras una hora de sol demoledor, llegamos al refugio de Barmettes al final de la estación de esquí. Cigarrito, coca cola y poco a poco vamos subiendo por sitios muy guapos hasta encontrarnos de frente con la Grande Casse. Miradas asustadas y en poco rato llegamos hasta el refugio del col de La Vanoise. Inscripción, toma de contacto y algunos subimos la punta de la Rechasse. Tiempo espléndido y tras las fotitos y el picoteo, bajamos por todo tipo de nieves hasta el refugio. Cena muy buena y todos afilando los dientes limpitos para la Grande Casse.

Miércoles 11 de abril, Grand Casse, 3855 m.

Día espléndido. Café, colacao, cereales, pan, mantequilla y mermelada. No hay prisa porque queremos llegar tarde a la cima para encontrar la nieve más transformada para la gran bajada. Foqueando para arriba, pronto empiezan las hostilidades, cuchillas, palas inclinadas a 45 grados y Willie se transforma en porteador de esquís, con grampones y piolet. Como siempre estoy solo, los demás siguen con esquís y mi subida es recta. Voy adelantando gente que tienen que tener cuidado para no caer por las heladas pendientes. Yo voy seguro pero los esquís pesan lo suyo. Larga subida sin tregua y arriba se intuye el viento helado por sus remolinos blancos.

Me junto a un matrimonio de Gavarnie que también van con grampones y al final se me escapan, están fuertes los condenados. Al llegar al plateau como intuía el viento no me deja parar y subo y bajo a toda pastilla. Jan, early y Carol llegan hasta la misma cima con esquís, vaya huevos y ovarios. Los demás también, que lo importante es disfrutar. Les espero a media bajada y nos quedan las dos últimas palas que algunos bajan esquiando y los otros sufriendo.

Refugio, panaché y terracita sobre la húmeda hierba, viendo como pasa la vida. Aplausos para Montse que se confirma como alpinista en su primera salida. A dormir pronto que mañana nos espera la etapa más larga.

Jueves 12 de abril, Dôme de Chasseforet, 3586 m.

Amanece, que no es poco. Tiempo inestable y creador de incertidumbres tras la última visita al wc químico. Sin llegar al col de La Rechasse, Luky y Montse se dan el piro. El panorama es bastante crudo, viento, niebla y perdices blancas. Tan sólo Jan y su gps nos llevan por el plateau hasta la bajada del col del Pelve, soledad viento y niebla.

Bajamos unos metros y nos cruzamos con unos bomberos que nos preguntan si nos hemos cruzado con unos raqueteros, pero no se ve ni la punta de los esquís. Paradita de picoteo y más niebla y ventisca, llevamos horas de frio y cansancio y las caras lo reflejan. Encontramos algunas huellas medio borradas cuando encontramos a los raqueteros. Horas de niebla, gorilas en la niebla, por fin la cima y vaya panorama se nos presenta para la bajada.

Jan derrapa metro a metro por pendientes peligrosas y le seguimos. Tuyo es el camino a la salvación, pendientes invisibles, gps, mapa, brújula y altímetro con Mitxel que hace lo suyo también para orientarnos. Lentos, pero ¿seguros? Vamos bajando muy tensos, interminablemente hasta que la vista vuelve a funcionar. ¡Salvados! Desahogo y relajación. Hemos tenido suerte, no había grietas traicioneras y aunque todavía nos queda, sin niebla es otra cosa. Llegamos a las últimas palas con olor a refugio y muy cansados.

En el refugio de Arpont la simpática y veterana guarda nos acoge muy bien mientras nos trapiñamos unas tortillas. Chachareo, cena magnífica, licorcitos típicos y pal catre. Toda la cuadrilla ha dado el do de pecho, pero sobre todo nuestro guía y abuelo Jan.

Viernes 13 de abril, día sin cima, col de Labby

Por la mañana una rubia empieza el día con alegría, no encuentra el arva y el arnés. Todos miran a los spagnolos piratas (melenudos), pero al final la muy capulla lo encuentra en su mochila, tras agriarnos el desayuno. Hoy las nubes vuelan más alto y hay mejor visibilidad, pero el día es bastante feo. Subida fuerte, resbalón, flanqueo, subida, paradita. No da el sol, pero aquí no hace viento, comemos algo y hasta me lio un pitillo, qué privilegio.

Más flanqueo y subimos por el glaciar en busca nuevamente del viento y la niebla. Nuevamente con el gps encontramos el collado, no sé cómo porque no se ve ni a jurar. Y para abajo, primero flanqueo después palas guapas y fáciles hasta un tubito por el que nos dejamos caer en el refugio du Fond d'Aussois.

Fantástico el comedor calentito con la estufa, y estamos sólos con el guarda y su pequeña, Lilou. Una sopa y maravillosas crepes para esperar a la cena, con su típica polenta y salchicha.

Sábado 14 de abril, Pointe Sans Nom, 2992 m.

Hoy tenía que hacer buen tiempo, pero ni por esas. Nos vestimos con todo el equipo y salimos de nuevo al blanco frio. Poco a poco y por heladas pendientes nos desayunamos los 600 metros que nos separan del col d'Aussois, y aunque merodeamos un poco entre el frio viento, al final localizamos el susodicho col. Con miedo a que nos envuelva de nuevo la niebla ni subimos a la cercana punta del Observatoire. Jan y Mitxel buscan el paso para no tener que ir hasta el fondo del valle. Sopla de verdad. Hay que quitarse los esquís un momento para ganar una canal que da paso a unas agradables palas. Las manos heladas y pronto vemos el refugio y una gamuza.

Un buen flanqueo por nieves putrefactas y pieles para remontar unos metros hasta el refugio Peclet Polset, guapo. Mientras picamos un poco vemos a nuestros amigos Luky y Montse que vuelven de intentar el Dôme de Polset, pero no han llegado porque la lombarda (viento de Italia) les ha rechazado. Deciden bajarse para abajo y Mitxi que no se encuentra nada bien les acompaña. También llega Claude, un amigo de Mitxel y Carol.

Nosotros vamos a subir un poco más y acabamos en una punta sin nombre con divertida bajada. Otra vez en el refugio Claude nos ha preparado una buena pitanza con queso, embutido y vino. Inflamados, he lavado los calcetines y los pies para que la gente no me mire mal.

Domingo 15 de abril, Dôme de Polset, 3501 m.

Lástima Mitxi, pero aquí estamos otra vez desayunando. Faltas tú, pero tus grampones y material los porteará Claude y será como si estuvieras con nosotros. El día no acaba de abrirse como siempre, pero vamos con las primeras luces para arriba. Pasamos el lago helado y Claude nos adelanta como una moto, vaya arranque. Me pongo las cuchillas y subimos el tubo donde nos reunimos todos.

Me pongo en cabeza y nos estiramos como una serpiente hasta que nos paramos a mirar el mapa. Seguimos la subida y a los 3200 metros meadita en este día finalmente espléndido, donde admiramos las montañas que nos escondía la niebla. Esta ascensión es preciosa, unos zigzag más y bajo la cúspide nos ponemos todos las cuchillas para hacer las últimas vueltas maría de la excursión.

En la cumbre picoteo, cigarrito y muchas fotos. Claude llega el último pero sobrado. A ver si nosotros llegamos igual a sus 59 años, disfrutando de la montaña. Y para abajo por el glaciar, por una nieve en la que parece que todos sabemos esquiar. Qué ilusión, fotos en el glaciar, sol, y hacia el valle.

Perdices blancas, nieve putrefacta, caídas, mucho calor y una buena remada nos llevan al refugio del Roc de la Pêche. Tras una parada y vuelta a remar durante unos cuantos kilómetros llegamos a Pralognan, donde iniciamos la travesía.

En el parking acabamos el queso de Claude, choricillos vascos y cada mochuelo a su olivo. Hasta el próximo año.